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jueves, 1 de abril de 2010

COMO SE VE EL HUMEDAL ACTUALMENTE




HUMEDAL LA VACA RECUPERA SU ESPEJO DE AGUA


En el humedal de La Vaca, en la localidad de Kennedy, vivía un hombre con 20 cerdos flacos, unas cuantas vacas desnutridas, algunos perros y unos patos mugrosos y desplumados. Los vecinos de los barrios Patio Bonito y El Amparo, y de la plaza de Corabastos, que rodean el humedal, se acostumbraron a verlo allí, en medio de basura, drogadictos, violadores y otros desplazados que encontraron en esta reserva ambiental, sucia y contaminada, una vivienda.

Así lució desde 1950 el humedal de La Vaca. Desde hace dos años, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá inició la primera fase de recuperación de este sistema hídrico, en donde se invirtieron cerca de tres mil millones de pesos. Hoy, los diez mil habitantes de las UPZ de Corabastos y Castilla tienen como vecina una reserva ambiental que pasó de ser basurero a una de las lagunas más bellas del sector.

Según la Empresa de Acueducto, el proceso de recuperación se inició con la reubicación de las 150 familias que por casi una década se habían apoderado del lugar. Después, comenzó la remoción de escombros y sedimentos y se realizaron diferentes obras de alcantarillado para evacuar las aguas negras que, debido a las construcciones ilegales en el predio, habían llegado al humedal.

Gracias a estos esfuerzos, desde hace algún tiempo los habitantes de la localidad de Kennedy volvieron a escuchar el canto de las aves y a apropiarse de este espacio. Algunas mujeres de la comunidad se han puesto en la tarea de cultivar especies propias de los humedales, como los sauces y los arbustos frutales, con el fin de evitar que lleguen nuevos invasores.

En este momento la ciudad cuenta con 800 hectáreas de humedales, esto equivale al 1% de lo que existía cuando se fundó Bogotá y la ciudad completa era un solo humedal. Debido a esta preocupante situación, desde hace cinco años se creó la Política Pública de Humedales del Distrito, que busca recuperar y mantener los ecosistemas que aún existen. A través de este proyecto ya se han recuperado los humedales de Tibanica (entre Bosa y Soacha), Jaboque (Engativá), Juan Amarillo (entre Suba y Engativá) y el de La Conejera, al norte de Bogotá.

La presencia de estos espacios en la ciudad es importante, explica el ecólogo Jairo Gómez, porque "atraen diferentes especies animales y además almacenan el exceso de agua previniendo las inundaciones".

En Kennedy ya se dio la primera transformación del paisaje con la recuperación de La Vaca. "Faltan otros dos por recuperar en Kennedy: el de Techo y el del Burro. En el primero hay muchos problemas de drogadicción y en el segundo se están extinguiendo muchas especies de aves por la contaminación", aseguró Clemencia Ávila Nicholls, edil de la localidad.

Por ahora, los niños de la escuela de Corabastos ya no tendrán que desviar su camino, lejos del humedal, para evitar que les roben los libros y el morral. Ya los vecinos se están imaginando este nuevo espacio, cuando las obras terminen y la maquinaria ya no esté. Se imaginan un parque con flores, árboles y pájaros, muchos pájaros sobrevolando la laguna. Y como decía Raskolnikov, el protagonista de Crimen y Castigo, "aire, mucho aire".

DESTRUCCION DE LO HUMEDALES EN TODA BOGOTA

FOTOS DEL HUMEDAL TECHOVITA - LA VACA EN EL 2006






Las fotografías corresponden al sector norte del Humedal. Coordenadas 04 37' 42,3" LN - 74 09' 42,3" LW. Altitud sobre el nivel del mar: 2535,5 mts.

EL HUMEDAL LA VACA DESPUES DE 5O AÑOS DE ABUSO


Cerca de 30.000 metros cúbicos de escombros y basuras fueron sacados del humedal La Vaca. Ahora el agua tiene especies de plantas que se no se veían hace 50 años.

Unas mujeres crearon un banco de semillas alimentado con lodos removidos del humedal La Vaca, de donde salieron las plantas con las que el Acueducto de la ciudad repobló las orillas del mismo.

En Bogotá, los humedales se desentierran como si fueran güacas, pues a pesar de estar sepultado por décadas, cuando vuelven a salir, vuelven a nacer.

Así sucedió con los lodos que se sacaron luego de remover más de 30.000 metros cúbicos de basuras y escombros que tapaban el humedal la Vaca, en la localidad de Kennedy. Ellos aún guardaban vida tras por lo menos 50 años de estar sepultados.

Cuando se iniciaron las obras la vegetación predominante era pasto, como cualquier potrero. Se planeó, entonces, hacer una perforación paleoecológica (una sonda se incrusta en el suelo y se saca una columna de lodo) y se llevó al laboratorio para conocer detalles de la historia ecológica del humedal y datos claves de este.

Mediante esta ciencia (Paleoecología) lograron descubrir que hace aproximadamente 50 años fue sepultado el humedal junto con todos sus valores de vida.

De los lodos, que cuidadosamente fueron puestos en germinadores elaborados por mujeres del grupo 'Banco de Semillas', nacieron plantas que no se habían vuelto a ver por décadas en varios humedales del sur de la ciudad.

"Con platos y maderas hicimos los germinadores. Le poníamos agua a la tierra a ver qué nacía. Al cabo de un tiempo nos germinaron 31 plantas: junco, lenteja de agua, cebolleta de agua...No somos biólogas ni ingenieras, nos movían las ganas de mostrarle a nuestros hijos que esto era un humedal", comentó Dora Villalobos, una de las integrantes del grupo.

Esas semillas estuvieron más de 50 años sepultadas bajo toneladas de escombros con los que se había rellenado ese cuerpo de agua.

Las nuevas generaciones no conocieron el humedal. Tampoco sus padres. "A mediados de los 90, cuando empezaron a venderle a la gente los terrenos, nadie sabía que era un humedal. Ya estaba rellenado", agregó Villalobos.

Por esa razón, la Empresa de Acueducto de Bogotá inició la restauración de este cuerpo de agua hace año y medio. Período en el que también se han reubicado 180 familias que estaban asentadas en la zona.

A través de la paleoecología expertos de diferentes disciplinas interpretan cómo se transforman los ecosistemas porque documenta clima, vegetación, suelo, agua.

Esta ciencia, por primera vez aplicada en un ecosistema en Bogotá, en este caso, La Vaca, mostró cómo era, qué plantas tenía y cómo se regulaba. De tal manera que su actual forma de gusano y su vegetación tanto acuática como semiacuática no es a gusto de los técnicos sino desarrollada con insumos obtenidos a través de los resultados de los estudios paleoecológicos.

El Acueducto ha realizado estas perforaciones paleoecológicas también en humedales como Jaboque, El Burro y Techo.

La paleoecología, hizo una aproximación a lo que era Techo, que, hace algo menos de un siglo, estaba unido por el río Bogotá con el humedal El Burro, vecino de La Vaca, en Kennedy. Hoy se encuentra fragmentado en tres pedazos, detrás del barrio Castilla.

La dinámica del agua del humedal de Techo, recientemente declarado en alerta naranja por la Secretaría Distrital de Ambiente debido a su deterioro por cuenta de rellenos, pastoreo, vertimientos, etc., también fue descrita por estudios de paleoecología. Ahora viene su restauración.

El Acueducto ha invertido cerca de 40 millones de pesos en estos estudios. Y, en total, en materia de restauración y obras en los humedales del Distrito invirtió durante 2008, alrededor de 24.000 millones de pesos.

RECUPERACION MILLONARIA


Recuperación millonaria

En el proceso de recuperación de este ecosistema se invirtieron más de 3.000 millones de pesos.

La Vaca, que tenía en 1900 una extensión de 300 hectáreas, quedó ahora con solo 9 hectáreas, como consecuencia, entre otros factores, del crecimiento urbanístico de-sordenado de la ciudad. El Humedal se convirtió, igualmente, en un gigantesco basurero y depósito de escombros.

Para iniciar el proceso de restauración del suelo y recuperación del espejo de agua, el Acueducto sacó 350 mil toneladas de basuras arrojadas al Humedal, comentó Pizano. Luego, allí sembraron más de 26 especies de arbustos y plantas propias de los humedales, como los juncos.

Ahora, ese esfuerzo se podría perder con el saqueo de la fauna y flora del lugar. Por ello, la EAAB adelantará con la policía ecológica operativos y una campaña de conciencia ambiental en el área.

En el Humedal La Vaca, en Kennedy, cazan machos de aves silvestres con hembras como carnada


Así se echa por tierra el proceso de recuperación de este ecosistema, que se inició hace 2 años.

Las víctimas: aves silvestres como las monjitas (de plumaje negro y capucha amarilla o color marrón oliva) y los canarios llaneros (amarillos) que habían regresado.

La denuncia la hizo el gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), Jorge Enrique Pizano.

Esas 'trampas' las ponen por fuera del humedal, pero cerca del encerramiento que el Acueducto levantó alrededor del ecosistema, para evitar que vecinos o personas ajenas entren a este lugar.

Las puertas de las jaulas quedan abiertas, pero amarradas con una piola que termina en las manos del ladrón escondido a varios metros. Cuando el canario o la monjita macho cae en la trampa, el cazador hala esa cuerda, cierra la puerta y el ave queda atrapada.
Son especies que comercializan en el mercado negro en las calles de los barrios, según le han informado a la empresa..

Así, los traficantes de fauna arrasaron con los pájaros silvestres y
amenazan con de-saparecer otras especies como los atrapamoscas y los chamones.

En la última semana, se robaron 20 monjitas y canarios , según el registro de seguimiento ornitológico que hace el Acueducto.

La preocupación de los funcionarios de la EAAB radica en que a La Vaca estaban llegando también chorlos playeros, que son canadienses, y se aproxima el periodo de migración de las aves provenientes del hemisferio norte.

"Las aves migratorias encuentran en los humedales sus estaciones de descanso y de abastecimiento, para continuar luego con su desplazamiento hacia el sur del Continente", explicó el biólogo de la EAAB, Byron Calvache.